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APLAUSOS : UN CHORRO DE FERIAS, UN CHORRO DE AMBIENTE

UN CHORRO DE FERIAS, UN CHORRO DE AMBIENTE


Aplausos
UN CHORRO DE FERIAS, UN CHORRO DE AMBIENTE
Esto ya no hay quien lo pare. Se dio Valdemorillo, breve y deprisa, pero se dio. Hubo fumata blanca en Illescas, Olivenza, Castellón, Valencia. Un chorro de carteles, uno tras otro, incluso a la vez, con Sevilla y Madrid en el horno, diría que casi a punto, y con las suspicacias y evidencias en lo más alto, también algún disgusto y pocas sorpresas flotando en el ambiente. Es lo que hay, lo que hubo siempre, aunque ese siempre no siempre sea consuelo o excusa, si me permiten el juego de palabras. Hay que convenir que todas las ferias son mejorables. Alguno dirá, ironizará que hasta la misma ruina del empresario, pero el aficionado no tiene porqué saberlo. Sigo. Con ese motivo aún estoy esperando la feria de la unanimidad. Eso es una evidencia y una constante de todos los tiempos. Cada cual puede customizar cada feria a su gusto. A este lo pongo aquí o allá o a este lo quito y traigo aquel otro… Es de los pocos derechos de participación que tiene el aficionado y una de las salsas del invierno torero. También habría que recordar que las ferias se hacen buenas o malas al final. Pueden ser más atractivas o menos atractivas, eso sí, pero buenas o malas solo al final. Decir otra cosa es exponerse al error. En mi tierra mismamente, yo mismamente, lo he experimentado. De las últimas ediciones varias han acabado con mucho mejor ambiente, bastante mejor del que comenzaron. Hasta con algún triunfador salido de la fila de los contestados en principio. Por cierto, ahora que tanto nos ilusiona la unidad de acción del sector, aunque pueda parecer un tema menor -yo les digo que no lo es- se hubiesen podido poner de acuerdo Valencia y Castellón para no hacer coincidir los actos de presentación en el día y hasta en la hora. Hubiesen tenido más espacio mediático, el mismo que tanto reclaman y tan escaso está, y hasta se hubiesen evitado comparaciones innecesarias. La coincidencia en las presentaciones fue una invitación tácita a la comparación. Feria más extensa la de Valencia, más concentrada la de Castellón, escribí en Las Provincias. No falta ninguno de los grandes en La Plana, si todavía no se considera como tal a Paco Ureña, que lo es, una de las revelaciones de 2017, o no se quiere reconocer en ese estatus al nuevo Ferrera, aunque no sé en este caso con qué motivo se podría justificar esa desafección. Mientras, en la capital de la Comunidad, las miradas de la polémica solo tienen un nombre, El Juli, que se encastilló en su exigencia de torear garcigrandes y la empresa le aguantó el pulso en lo contrario. A estas alturas pienso que ambas partes se equivocaron, que alguien debió ceder, o los dos, que había vías posibles para el acuerdo y que el sitio de Juli, de una manera u otra, estaba en Valencia. En cuanto a ganaderías hay semejanzas de nombres y estilos, con la diferencia de que en el terreno de las llamadas toristas Castellón anuncia victorinos, que vuelven a aquella plaza, un acierto, tras varios años ausentes, y en Valencia, Nacho Lloret, en su condición de portavoz único de la empresa en el acto, comunicó que los cuadris se reservan para la Feria de Julio, tiempo más adecuado para esta ganadería. Pues se les espera con ilusión y respeto, los cuadris en los tiempos altos y en los otros siempre merecen espera y respeto. Y a riesgo de caer en el pecado de primar las ausencias por encima de las presencias, reconozco el vicio, unas líneas y un nombre que afectan a las dos ferias, Diego Ventura, ausente en los dos ciclos. Que comparta apoderamiento con Juli, que sí estará en Fallas como ganadero, hay que entenderlo como mera casualidad o eso creo. El caso es que con Pablo Hermoso de Mendoza como es ya tradicional en estas fechas haciendo temporada en México, la presencia del sevillano en las tardes de rejones era más que obligada para mantener el cartel en lo más alto, siempre que se quiera estar en lo más alto. Dicho lo dicho, con la esperanza que ambas plazas, cada una en su categoría, mantengan el nivel que se merecen por historia y prestigio, quedamos a la espera, ilusionados e impacientes. Siempre lo dije, a los toros se va con ilusión o no se va. Los demonios personales nunca fueron compañía recomendable. Así que la doble actuación de Manzanares en Castellón hace pensar que arranca en plenitud y con todas las consecuencias, y eso en torero de su cualidad es para ilusionarse. Que Román haya entrado dos tardes en Valencia activa la esperanza de la renovación y sobre todo hace creer en que el toro recompensa los esfuerzos reales. Ver a Ureña acartelado con las figuras en día postinero y en una de las ganaderías por las que tanto suspiró, lo mismo, además de abrirle un nuevo reto, que premios como ese tienen su dificultad y su riesgo. Y no me olvido de la motivación con la que Juli irá a Castellón, o la de Ponce, que ha cambiado de ganadería a la búsqueda de la gran faena que le han negado los sorteos últimamente, ni dejo atrás a Talavante ni a ninguno de los que están anunciados. Cualquier día es bueno para incendiar una feria y hasta una temporada.
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